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PARACAS

VIDA AL BORDE DEL DESIERTO

La Reserva Nacional de Paracas, creada en1975, se extiende al sur del pueblo de Pisco, en el departamento de Ica y constituye la única área natural protegida del litoral y los recursos del frío mar peruano. Cubre un área de 335 mil Ha entre la Península de Paracas y la punta de Morro Quemado, al sur de la bahía de la Independencia. En sus dominios usted podrá encontrar varias playas de leyenda, alucinantes monumentos naturales esculpidos en la roca salitrosa, atardeceres inmejorables y, como si fuera poco, una vida silvestre diversa y abundante.

 

En la Reserva no existen servicios turísticos (a excepción de un par de restaurantes en la caleta Lagunillas), estos los encontrará en la bahía -donde hay una buena capacidad instalada para todos los bolsillo- y en el puerto de Chaco, que cuenta con buenos restaurantes. Las playas de la bahía no son recomendables para bañarse, a pesar de su mar calmo, pues su fondo es fangoso y está poblado de pastelillos (rayas jóvenes). Se permite acampar en la Reserva, para lo cual debe premunirse de todos los implementos: lleve agua en abundancia, protector solar, buen abrigo para el viento nocturno y bolsas para retirar los desperdicios. Para los amantes de la aventura, Paracas ofrece varios circuitos para caminata o bicicleta de montaña. El mar y el desierto esperan por usted.

 

Cómo llegar

Se accede a la reserva y sus playas tomando la carretera asfaltada que parte de Pisco (desvío a la altura del km 234 de la Panamericana Sur). En el cercano balneario de Paracas y la playa El Chaco es posible encontrar varios hoteles y restaurantes, además de embarcaciones para visitar las islas Ballestas. Desde la garita de ingreso a la reserva parte un camino hacia la izquierda (asfaltado los primeros 15 km) que conduce a las Salinas de Otuma (y a partir del cual se accede a las bellas playas de Supay, Yumaque y La Catedral). Siguiendo hacia la derecha se llega al Museo de Sitio Julio C. Tello y al desvío (afirmado, izquierda) que conduce a las playas del extremo sur de la península (Lagunillas, La Mina, el mirador de lobos de Punta Arquillo, entre otras). Si no se toma éste, se puede continuar por la carretera asfaltada (derecha) que prosigue hacia Sequión, la apacible Atenas y Punta Pejerrey, donde se ubica el puerto General San Martín.

 

Excursiones

 

Punta Arquillo

Al sur de la península de Paracas, es un excelente mirador de las loberías, desde donde se puede apreciar -sobre todo en verano- al cóndor andino en busca de placentas y carroña. El mirador posee barandas y un estacionamiento. Se accede a través de la ruta de Lagunillas, a 15 km de la garita de ingreso).

 

La Mina/El Raspón

Las playas más concurridas de la Reserva, y para muchos las más hermosas. Se accede a ellas siguiendo el camino afirmado a Lagunillas. Aquí es posible acampar y realizar deportes acuáticos como el buceo. Para llegar a El Raspón, a la izquierda de La Mina, deberá descender por una cuesta rocosa empinada, donde deberá tener cuidado -de allí el nombre de la playa.

 

Islas Ballestas

Estas islas rocosas son un importante depósito de guano y un lugar privilegiado para observar de cerca la mayor concentración de lobos marinos y aves guaneras en esta parte del litoral. Está formada por tres islas del sur, centro y norte. Para visitarlas es necesario contratar una lancha en el embarcadero de El Chaco; la travesía dura entre 3 y 4 horas. Recomendamos llevar protector solar y casaca cortavientos.

 

Atenas

Se encuentra a 10 minutos de la garita de control y es muy visitada durante el verano a causa de su mar calmo y somero %u2013aunque algo fangoso. Es un punto obligado para los amantes del windsurf. Para llegar es necesario tomar la carretera asfaltada hacia la bahía, que lleva hacia Punta Pejerrey, al norte de la península de Paracas.

 

El Candelabro

Este enigmático geoglifo se encuentra de cara al norte de la península de Paracas y puede ser observado camino de las islas Ballestas. Como su nombre lo dice, se trata de un enorme candelabro labrado sobre una empinada colina de arena. Su trazo recuerda al de las líneas de Nasca, aunque su factura data del tiempo de la Colonia.

 

La Catedral

Junto a las islas Ballestas, es el destino más recurrente de Paracas. En este lugar el viento y las olas han labrado durante milenios una enorme roca con la forma de una cúpula y una torre saliente. El acantilado que forman sus paredes se ha convertido en el hogar de numerosas aves marinas como las chuitas, guanayes y piqueros, mientras que sus alrededores son el mejor lugar para observar el chingungo o gato marino (Lutra felina). Existe un camino pedestre hacia el interior mismo de La Catedral que parte bordea la playa del mismo nombre en una caminata de 15 min.
 

Mendieta

Un verdadero monumento al mar y la arena donde es posible acampar. Sus aguas suelen ser muy frías y el viento intenso, así que tome sus precauciones; sus islas e islotes cercanos (La Tortuga) le permitirán practicar el buceo y la pesca deportiva. Para llegar tome el camino asfaltado hacia las Salinas de Otuma, pasando por el desvío a La Catedral, y siga luego la trocha afirmada. Indispensables: abrigo, protector solar y agua.

 

Bahía de la Independencia

Un apacible paraíso de playas calmas donde pasar un excelente día de sol. Le recomendamos la zona llamada Cruz de Carhuas, pues es la mejor protegida del viento y cuenta con largas playas de arena, ideal para un buen baño y el buceo. Se accede a esta zona por una vía afirmada que parte de la garita de ingreso a la Reserva hacia el sur, atravesando Mendieta y Otuma.

 

San Gallán

Para llegar a esta isla, a 5 km del litoral, deberá embarcarse en El Chaco, en la bahía de Paracas. El lugar cuenta con una extensa colonia de lobos marinos y sirve como lugar de anidamiento de numerosas especies de aves guaneras. A causa de su oleaje y el viento imperante, es ideal para la práctica del surf, eso sí, no le recomendamos acampar.

 

Barlovento

Una extensa zona de playas de arena, algo ventosas, muy visitada por los pescadores con caña, por la abundancia de corvinas y lenguados -ambos dan excelentes cebiches. Visite las playas de El Negro, Antana, Gallinazo y Boca del Río. Para llegar existen varios caminos afirmados que parten desde Laguna Grande o Pozo Santo (unas 3 h, si no se extravía en el camino). Esta excursión es recomendable sólo para vehículos todo terreno y pilotos experimentados. El lugar no cuenta con servicios así que prepare bolso, agua y alimento.

 

Foto
Un lobo marino fino (Otaria byronia) descansa en un roquerío de las islas Ballestas.
 
 

Atardecer en el extremo sur de la Bahía de la Independencia.
 
 
Bandada de rayadores (Rynchops niger), en la Bahía de la Independencia.
 
 
Cae la tarde en el extremo noroeste de la isla Santa Rosa.
 
 
Chalana de pescadores artesanales regresan a casa en la Bahía de Paracas.
  
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Aguas esmeralda de la isla Chincha Centro, un importante lugar para la recolección de guano.
  
   
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